1a Experiencia La Salle

Deborah Rincón y Yaretzi Cruz
Grupo Representativo de Escritura Creativa
La Primera Experiencia La Salle, a cargo del área de Artes Escénicas, se llevó a cabo el miércoles 3 y jueves 4 de septiembre en el tradicional Gimnasio Auditorio; en esta ocasión, los Grupos Representativos de Danza Folclórica, Danza Clásica, Ritmos Latinos y Danza Contemporánea hicieron una declaración de compromiso y entrega a través de su arte dancístico.
Al entrar al auditorio, risillas, murmullos y quejas son lo primero que se percibe. Las voces combinadas generan grandes ecos en el lugar. A mi lado, escucho un cansado y soez “ya me quiero ir”. Grande es la sorpresa que se llevarían.
Colores, belleza y ritmo dieron inicio a la Primera Experiencia La Salle. El escenario fue dominado por la presencia del Grupo Representativo de Danza Folclórica: los hombres en elegantes trajes de charro y las mujeres luciendo hermosas faldas coloridas y listones llamativos presentaron tres números del folclor del Occidente de nuestro país. Las mujeres abrieron con la Danza de las Alazanas, un baile mestizo que combina elementos de la cultura española e indígena.
En segundo lugar, los hombres representaron la Danza de los machetes, un muy elaborado baile originario del estado de Nayarit que demuestra la habilidad del hombre con su herramienta de trabajo. Cada movimiento con el machete asombraba a toda la comunidad. Con admiración el público miraba cada paso y cada detalle de los danzantes.

El Jarabe tapatío, una de las danzas folclóricas más emblemáticas de nuestro país y gran parte de nuestra identidad culminó la intervención del Representativo de Danza Folclórica. Las parejas se entregaron a la belleza y el amor de esta danza: un baile de cortejo que asombra con su imponente zapateado.

El número que se presentó a continuación nos dejaría a todos con la boca abierta: el Grupo de Danza Clásica, compuesto en su mayoría por mujeres y dos varones, presentaron una larga metáfora, no de los misiles, sino del sufrimiento y la angustia de las personas ante la amenaza de los ataques que ha sufrido Palestina. Nos demostraron que el arte siempre puede ser una manera de expresar empatía con dolor ajeno y una crítica a nuestra conflictiva realidad internacional. Durante la presentación, los bailarines realizaron secuencias acrobáticas con una gracia y elegancia que deslumbraban en el escenario e incluso fuera de él, pues muchas se desarrollaron en la plancha del público, haciendo sus pasos de baile en esas puntitas tan clásicas del ballet.

Posterior a esa intervención se presentaron dos solos de Ritmos Latinos que verdaderamente nos dejaron a todos con la boca abierta: bachata de un intérprete masculino y salsa de una bailarina. Hombreras extravagantes, tela al rojo vibrante y tacones altos, todo el encanto de la bachata y la salsa manifestado en sus vestuarios, elegantes y exóticos como los ritmos que bailaron. Además de que, sin duda alguna, en sus movimientos nos transmitieron mucho más de lo que esperábamos: nos contaron una historia, un sentimiento, y nos demostraron que las coreografías de ese género musical pueden ir más allá que solo el característico movimiento de caderas, hombros y pies. Había gracia en cada desplazamiento, en cada moción, el control corporal, todo fue un espectáculo deslumbrante.
Como último acto, el grupo de Danza Contemporánea nos invitó a sumergirnos en los ritmos de Natalia Lafourcade con María la Curandera. Las bailarinas llegan con hermosos vestidos negros que destellaban en la luz verde del escenario. Suavemente fluían sus movimientos al ritmo de la canción. Un abrazo entre naturaleza, baile y feminidad, un remedio de amor entre la danza y el sentir.
La Primera Experiencia La Salle sin duda alguna fue una grata sorpresa.