En las trincheras

La tierra húmeda bajo mi cuerpo era reconfortante. Por primera vez desde que había llegado a la trinchera, las estrellas se hacían visibles, brillantes… ¿O eran las balas que perforaban el cielo? No sabría decirlo con certeza. De cualquier forma, era una vista hermosa. Casi podía olvidar que me estaba desangrando en un agujero oscuro y sucio en medio de la nada, lejos de mi hogar.
Un médico muy joven como para estar en esta guerra gritaba cosas sin parar mientras trataba de evitar que la vida se me escapara por el agujero en el costado. Sentía lástima por él. Las lágrimas se acumulaban en sus ojos impotentes, viendo que no podía hacer nada para salvar a su capitán. Sin embargo, él persistía, tratando de hacer lo imposible para que sobreviviera. Pero mi larga experiencia como soldado me hacía prever el resultado: reconozco a un muerto antes de que suelte su último aliento. Alejé con una mano al pobre chico que cayó rendido en el fango.
Me incorporé con dificultad, escupiendo parte de mis entrañas. Caminé lento por la trinchera, subiendo una escalera improvisada hasta llegar a tierra de nadie. Caminé en medio de la noche a través de las balas que bailaban a mi alrededor como peces salvajes en el mar. Cada paso era más difícil que el anterior. Nunca había me había dado cuenta de lo pesado que era mi uniforme. Lentamente fui desprendiéndome de él, de las armas y de mi cargo.

En medio del caos, bajo las estrellas, me di cuenta de la realidad: solo era un número más en esta guerra. Suspiré tratando de no pensar en eso; en su lugar, esperé las dichosas visiones que dicen que puedes ver en tus últimos momentos. Esperaba ver los rostros de todos aquellos que maté, pero lo único que vi fue mi hogar en las montañas, mi esposa y mi adorada hija. ¿Qué es lo que hacía aquí? Lo tenía todo, pero lo abandoné para defender el legado de mi emperador, porque se supone que es para lo que nací: vivir y morir por él. Entonces, ¿por qué estoy tan enojado? Lo único de lo que me arrepiento es de no poder ver los cielos de mi ciudad natal, los ojos de mi amada y la risa de mi hija.
Perdóneme mi emperador por este último pensamiento.
Ilustraciones a partir de: ShenandoahNPS, Public domain, via Wikimedia Commons | http://www.eso.org/public/images/potw1534a/, CC BY 4.0 <https://creativecommons.org/licenses/by/4.0>, via Wikimedia Commons | 3042 Muz Slovenia Great War WWI Trench warfare Italian soldiers killed. Public domain, via Wikimedia Commons | Mathias Krumbholz, CC BY-SA 3.0 https://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0, via Wikimedia Commons