Una semilla

Dame cobijo
con toda la ternura
que te he prestado.
Mario Benedetti
Solo tres versos nada más, y es suficiente para provocar que el corazón se estruje.
Imagina que una persona haga eso, que llegue sin previo aviso a tu vida monótona y lo que parecía una semilla, algo pequeño, convierta cada uno de tus días de rutina en días extraordinarios.

Benedetti lo sabía y en uno de sus libros titulado La tregua lo muestra con la historia de Martín Santomé que pasó de vivir con apatía a cambiar el curso de sus días con la llegada de Avellaneda:
Ella me daba la mano y no hacía falta nada más. Me alcanzaba para sentir que era bien acogido […] ella me daba la mano y eso era amor.
Y siguiendo con esta idea: ¿ha llegado a tu vida una persona que te ha hecho apreciar los pequeños-grandes cambios?
Y sí, si es así, eres afortunado.
Porque muchas veces te quedas esperando grandes impactos en tu vida, cuando realmente todo comienza desde lo pequeño, desde una tregua que nos ofrece la vida.
Y aunque sea corta o efímera, está en ti aprovecharla al máximo.

Créditos fotográficos:
Museo: Sebastian Wallroth, Public domain, via Wikimedia Commons
Hibiscus: Pragadeeshwaran Mech, CC BY 4.0 <https://creativecommons.org/licenses/by/4.0>, via Wikimedia Commons
Diamante: Pixabay, CC0, via Wikimedia Commons