Conoce tu biblio

Es el fin del semestre, hace calor, las casas de adobe siguen frescas y solamente hace falta un río cristalino para que todos estemos apretujados los fines de semana en las bondadosas aguas ficticias del Atoyac.
Hoy no vengo a darte ilusiones falsas, vengo a dar mi mayor esfuerzo para que, no contento con el calor asfáltico, me acompañes a sentir el calor del Caribe colombiano, las tardes de dominó con los suegros y a conocer el hielo. ¿Que ya lo conoces? ¿Estás seguro que era hielo y no el diamante más grande del mundo?
No te traigo una lectura ligera. Pero no te espantes, no vamos a leer el Quijote. En la zona de lectura juvenil al fondo de tu Biblioteca, donde hay alfombrita y quince cuerpos en el más profundo sueño, encontrarás Cien años de soledad de Gabriel García Márquez. No te intimides por su grosor. Recuerda que cuando es por gusto, la cantidad de páginas es un dato innecesario. ¿O tú preguntas cuánto va a durar la salida con la/el que te gusta? Regresemos. Soy enemigo de la pregunta recurrente al recomendar un libro: ¿de qué trata? Pero te la acepto, quiero convencerte de que estas vacaciones leamos juntos una historia tan apasionante, galardonada y por siempre conversada.
Un pueblo se funda a la orilla de un río con piedras blancas que parecen huevos prehistóricos. José Arcadio Buendía y Úrsula Iguarán, acompañados de un grupo de familias, caminan por la selva densa del Caribe colombiano. La pareja salió de Riohacha luego de que José Arcadio Buendía le atravesara el cuello a Prudencio Aguilar, quien se ganó la muerte por haber insultado la intimidad de José Arcadio Buendía. Ahora, atravesando la jungla buscan el mar sin éxito. Así fundan Macondo, el pueblo donde se desarrolla la estirpe condenada a cien años de soledad.
Denominar un solo tema para un libro que abarca siete generaciones de una familia es una tarea difícil. Cien años de soledad es la piedra angular de lo que localmente conocemos como México Mágico. Es un libro muy latinoamericano en el sentido surreal de la palabra. Niños con colas de cerdo, una muchacha hermosa ascendiendo al cielo entre sábanas, visiones, fantasmas y muertes por honor son las historias que corren por este libro. Si te lo piensas son cosas que han sucedido en las familias de todos, en los rincones de las sierras y hasta en el municipio más recóndito del estado.
Te contaba que trata la trayectoria de siete generaciones. La cantidad de familiares hace necesaria la consulta de un árbol genealógico al principio del libro en la mayoría de sus ediciones. Y el concepto de árbol familiar es lo más acertado que hay, pues las historias se entrelazan, el tiempo se ramifica, va y viene. Gabo —como se llama familiarmente al autor— juega perfectamente combinando pasado y futuro en el presente.

No sé qué más quieres saber del libro. Uno de los retos que te encontrarás al aventurarte a Macondo es la complejidad del tiempo. Gabo relata acontecimientos presentes desde el futuro. El pasado desde el presente y el presente con un lenguaje delicioso y rítmico.
Al leer Cien años de soledad te sentirás abrazado por un pueblo en el que has vivido, por historias que coinciden con las que te contó tu abuelita. Porque eso es Cien años de soledad, una sobremesa infinita y circular con tus tías, tus abuelos y las historias de gente muerta que sigue penando camino al baño.
Cien años de soledad es la historia de historias, es Latinoamérica con sus contradicciones, la tierra con sangre y el olor de la guayaba.
Créditos fotográficos:
Mariposas: Luna sin estrellas, CC BY 2.0 <https://creativecommons.org/licenses/by/2.0>, via Wikimedia Commons
Retrato GGM: Eadonias/Rosita Filho, CC0, via Wikimedia Commons