CREA | ULSA Oaxaca

Diálogo silencioso

Fotografías: Aurelio Ninandii, Comunicación Institucional

Entre el 15 de abril y el 5 de junio, en el sitio específico del Monumento a la Madre Tierra de la Universidad La Salle Oaxaca se presentaron dos propuestas artísticas contemporáneas a cargo de artistas invitados.

1. Las intervenciones

Diálogo silencioso conjuntó las intervenciones A Modest Monument del artista chino Yam Lau y Between Us de la canadiense Kathleen Hearn, que se basan en experiencias previas de trabajo en México de ambos artistas. Aunque uno adopta la forma de una obra sonora y el otro una intervención escultórica, ambos comparten un compromiso con el intercambio cultural, articulado alrededor de temas de migración, traducción y transplante.

El proyecto sonoro de Hearn reimagina los cantos de las golondrinas migratorias que viajan entre Canadá y México, creando un paisaje sonoro inmersivo e íntimo que evoca movimiento y transitoriedad. Es una instalación sonora de cuatro canales que imagina una conversación entre golondrinas. Proyectado desde bocinas opuestas dentro del espacio meditativo del Monumento a la Madre Tierra, el sonido entra y sale, tejiendo un llamado y respuesta de anhelo, distancia y retorno. La experiencia sonora es una invitación a los visitantes para hacer una pausa y escuchar, situándose entre voces que se sienten a la vez cercanas y lejanas, íntimas y expansivas. La obra escultórica de Lau introduce un bonsái —un símbolo en miniatura de una China idealizada— en el paisaje de Oaxaca, invitando a reflexionar sobre el arraigo y el desplazamiento cultural. Estas obras dialogan con el Monumento a la Madre Tierra, animando el sitio mediante gestos contrastantes pero complementarios: sonido efímero, forma apenas tangible, instante fugaz.

Más allá de las obras, la intención fue involucrar a la comunidad universitaria a través de una charla abierta al público y dos talleres para los Grupos Representativos de Artes Visuales y Literarias. Lau dirigió un taller de tai chi chuan, ofreciendo un enfoque corporal y una experiencia de la lengua y filosofía chinas. Hearn impartió un taller de arte sonoro desde la escucha activa. Además, se realizó una mesa de discusión sobre sus proyectos y procesos creativos durante la barra FIBU del 15 de abril.

2. Los talleres

El sábado 18 de abril se llevaron a cabo los talleres impartidos por los artistas invitados, con la participación de las y los integrantes de los Grupos Representativos de Artes Visuales, Escritura Creativa y Cortometraje. La primera intervención fue del artista chino Yam Lau sobre el arte contemporáneo y la filosofía del tai chi chuan. El segundo mini taller de arte sonoro fue impartido por la artista Kathleen Hearn.

El maestro Yam Lau expuso que tai chi chuan no son solo movimientos pacíficos, es la representación física del Tao y la aceptación de las energías del mundo fluyendo por el cuerpo, sin someterlas. Su origen mitológico se remonta al final de la dinastía Song (960-1279) 

Más de mil años después de su creación, millones de personas practican el Tai Chi, pues sus beneficios a la salud física y mental son amplios, además de ser una gran forma de conectar con la naturaleza. Uno de estos practicantes es el artista y maestro Yam Lau.

Su exposición comenzó con la muestra de su intervención en el monumento a la Madre Tierra: un árbol pequeño, cultivado con la técnica japonesa bonsái, rodeado por la maqueta de una plataforma en ciclo infinito, simbolizando el Yin y el Yang.

No se trata de la fuerza, sino de la intención detrás de cada movimiento, explicó el arte del Tai Chi durante la última parte del taller a través del traductor e intérprete, el maestro Rafael Arnáiz.

Para Yam Lau, el arte es un testimonio de nuestra presencia a través de los elementos de la naturaleza. Para él, así como para Zhan Sangfeng, no tiene sentido pelear con la corriente natural del mundo; en su lugar hay que ser como las hojas en el viento de las montañas de Wudang. “Los movimientos son solo representaciones del mundo” argumentó sobre el tai chi al finalizar con la experiencia.

El artista finalizó su taller cuestionando a los asistentes sobre como percibimos el mundo, ya que muchas veces vivimos el día a día absortos en lo que nos rodea. Su cuestionamiento fue una invitación a que vivamos de verdad, apreciando el mundo del que somos parte y con estas palabras, el taller terminó.

Después de una pausa, la artista canadiense Kathleen Hearn explicó que la música es el lenguaje del universo. Todo produce música; incluso si somos incapaces de escucharla, la melodía está ahí.

La explicación dio paso al taller. La artista Kathleen Hearn entregó al público un amplificador de sonido después de haber pedido que se realizara un círculo con todos los participantes. El amplificador fue turnado entre cada persona, dejándole disfrutar de la experiencia inmersiva al cerrar los ojos y ver con otra parte de tu cuerpo: el oído.

Cuando el último de los estudiantes terminó con el amplificador, Kathleen pidió a todos que escucharan su corazón y dieran palmadas al ritmo de sus latidos. El lugar se llenó de los aplausos cardiacos de los asistentes. Algunos daban palmadas rápidas y enérgicas mientras que otros eran más pausados. Kathleen dijo con una sonrisa que habíamos creado música y que así sonaba nuestro interior y ahora lo sabíamos.

Por último, solicitó a cada estudiante que escogiera una forma de hacer algún sonido con su cuerpo. No se podían repetir, por lo que al final teníamos nuestra propia orquesta. Una vez elegidos los sonidos, ella misma le pedía personalmente a un asistente que hiciera su sonido y que parara hasta que ella dijera. Por lo que poco a poco se formó una sinfonía única e irrepetible. Una música personal y a la vez colectiva.

Diálogo silencioso: Una intervención al monumento a la Madre Tierra terminó después de ambos talleres impartidos por los artistas Yam Lau y Kathleen Hearn. El evento no solo fue una demostración artística; en realidad fue una invitación a prestar más atención al mundo que nos rodea y dejarnos llevar por su melodía.


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