CREA | ULSA Oaxaca

1a Experiencia La Salle AC

Fotografías: Aurelio Ninandii, Comunicación Institucional

¿Cómo experimentan la muerte los infantes? ¿Cómo procesan que jamás volverán a escuchar la voz de una persona cercana? Quizá Pacamambo sea una respuesta a estos dilemas. Digo quizá, porque jamás tendremos una respuesta concreta; pero podemos establecer criterios de discusión desde esta propuesta escénica. El día 4 de marzo se llevó a cabo la Primera Experiencia La Salle AC del semestre enero-junio 2026; en esta ocasión, una experiencia teatral. La obra fue puesta en escena por el Grupo Representativo de Teatro de nuestra universidad conformado por Deydi Rueda, Victoria Orozco, Ivanna San Juan, Ezequiel Mondragón, Santiago Sigüenza, Omar Maya y Ximena Cervantes bajo la dirección del maestro Luis Joaquín Velázquez Cruz.

Esta propuesta corresponde a una de las producciones dramatúrgicas del director, escritor y actor de origen libanés Wajdi Mouawada, que a principios del siglo XXI escribió Pacamambo, un espectáculo apto para todo público, sugerido para niñas y niños a partir de 8 años y con una duración aproximada de 60 minutos.

De acuerdo a Cultura UNAM, Wajdi Mouawad se ha impuesto en la escena internacional por la vitalidad de su escritura, así como por su claridad y precisión a la hora de desarrollar la escena. Ya sea a través de sus obras de teatro o de sus novelas, Wajdi Mouawad ilustra un mundo donde el arte es un testimonio de la existencia humana visto a través del prisma de la belleza. Por ello, no me sorprende que sus obras han sido traducidas a más de veinte lenguas y han sido llevadas a escena en todo el mundo: Inglaterra, Alemania, Italia, España, Japón, México, Australia y los Estados Unidos. Quiero destacar que en abril del año 2016 fue nombrado director del Teatro Nacional La Colline, uno de los teatros nacionales más importantes de Francia, dedicado fundamentalmente a la creación teatral moderna y contemporánea.

Pacamambo inicia y termina en la consulta de la psiquiatra en la que Julia, una niña de 12 años, narra la historia de la noche en la que ella es testigo de que la Luna llega para llevarse de este mundo a su abuela María-María. La pérdida enfurece a Julia, no acepta que desapareció la abuela que le hablaba de Pacamambo: el país donde se reconoce a la gente como gente, donde todo es semejante, donde cada palabra pesa y su significado no es letra muerta. Es decir, un mundo más allá de la vida y la muerte, un lugar donde ambas se funden en un espacio liminal, ideal y utópico. Ante la situación, Julia y su perro Gordo emprenden una aventura a lo largo del cuarto y el sótano para buscar a la Muerte, hacer que vuelva y poder expresarle que no tiene ningún derecho de llevarse a su ser querido.

Pienso que la obra tiene una forma compleja de demostrar cómo se vuelve inevitable enfrentar situaciones difíciles como la muerte repentina de alguien cercano. Si bien la historia se narra con un enfoque fantástico se puede considerar que es el punto de vista de una niña. Esa misma fantasía resulta ser la forma más adecuada de demostrar la confusión que nace de la necesidad humana de explicar por qué cosas como esa muerte suceden, volviéndose un ejercicio escénico sumamente íntimo.

La obra tiene una forma casi lírica de tocar temas profundos y sin duda abruptos, aquellos que casi nunca sabemos manejar adecuadamente, y esto me generó una mezcla de emociones constante mientras la veía. A veces resultaba cruda y hasta incómoda.

De todas formas, es inevitable sentir una simpatía profunda por la protagonista a través de toda la historia. Pude entender su confusión, su desasosiego, su negación, y sentir una empatía profunda por como actuaban tanto Julia como el resto de los personajes: la resignación de Gordo el perro, la impotencia de María-María, la desesperación de su psiquiatra. Sentí la puesta en escena como una montaña rusa entre la melancolía obvia de la historia y la testaruda esperanza que Julia expresa pese a todo.

Los alivios cómicos que regala el perro Gordo son sinceramente valiosos, así que merecen ser mencionados aquí. En ese sentido, sirven perfecto para digerir el peso de la trama de una manera más liviana, y regresarnos de nuevo a tener en cuenta que así es como Julia ve las cosas. La obra lleva a reflexiones más profundas de lo que aparenta, pues acerca al público a cuestiones existenciales. A su manera, valida los estados de una experiencia tan humana y lamentable como lo es el duelo. Eso es lo que vuelve a esta historia tan especial: permite darle un nuevo significado a lo que conlleva una muerte. Es posible ir hacia un punto de vista literal, religioso o fantástico como la obra hace, pero el gran valor es que se le da la oportunidad a cada espectador de elegir lo que este suceso significa, y elegir con libertad la forma de enfrentarlo.

Al final solo queda una duda: ¿Qué es Pacamambo? ¿Cómo se llega a ese lugar? No hay certeza de qué o dónde es, pero sin saberse se siente como algo más grande que una obra de teatro, más fuerte que la muerte y alimento para la vida, es esperanza, un remedio ante el odio, el rencor, una solución para amar y abrazar la vida, que pocos pueden alcanzar (Carballo, 2013).

Referencias:

Carballo, G. (3 de abril de 2013). Pacamambo es esperanza, un remedio ante el odio, el

rencor, una solución para amar y abrazar la vida.

https://www.vertigopolitico.com/pendiente/guillermo-carballo/pacamambo

Cultura UNAM, (s.f). Wajdi Mouawad.

https://teatrounam.com.mx/teatro/semblanazas/wajdi-mouawad

Deja un comentario

Your email address will not be published.